jueves, 17 de mayo de 2012

XV-Las Tertulias de Villanueva

                        

           
             XV

        LAS TERTULIAS EN VILLANUEVA

                

   Desde  la galería del primer piso  se ve el mar, hasta la línea del horizonte.
    En el borde costero sobresale una hilera de afilados farallones, en los que durante el invierno rompen las olas, que llegan coronadas por flequillos desmelenados, dejando luego una gruesa capa de espuma blanca, que sobrevuelan cormoranes y gaviotas.
   Protegida por un espigón, el agua está encalmada en la  ensenada del puerto pesquero; cerca  una estrecha lengua de arena, hoy vacía y desangelada, se llenará de bañistas durante el verano.
    Mirando a lo lejos, adivinamos en el horizonte la larga silueta de un barco, probablemente un  petrolero, navegando hacia la refinería.
  De madrugada, en la penumbra del amanecer, saldrán rebasando la barra, unos pocos pesqueros de bajura. Hacia el mediodía, los veremos  regresar,  buscando el canal para evitar los acantilados que dificultan el acceso al puerto de refugio; llegan cargados con la pesca que entró en los trasmallos la noche anterior.
  La fachada sur de nuestra casa se eleva sobre los prados, que descendiendo suavemente hasta la playa, quedan protegidos del nordeste. Serán inevitable punto de reunión, durante las tardes soleadas del verano.
  A menos de un kilómetro, hacia el suroeste, destaca por su blancura sobre la verdosa cadena de cerros y montañas, Villanueva, un pueblo de poco mas mil habitantes; tranquilo durante el invierno; sin forasteros; apacible e intimo para su  habitantes; crecerá y despertará durante el verano, con la alegría contagiosa de los veraneantes, que quieren compensar en 15 días, los sinsabores de todo un año de trabajo en la ciudad. 
  Los inviernos son muy largos en los pueblos, así los que allí vivimos, tenemos la suerte de sentir que los días duran mas; la vida es mas larga que en las ciudades, donde agobiados por las prisas, con un trabajo monótono en la empresa, la fabrica o delante del ordenador; de casa a la oficina y de la oficina a casa, a la postre solo  les  queda un único recuerdo del mismo trabajo rutinario, monótono, repetido a lo largo del día, la semana  y el año, hasta la llegada de las  vacaciones.
 En los pueblos tenemos la posibilidad  de diversificar mucho nuestra actividad de cada día; contando  con  tiempo para trabajar, leer, pasear, descansar y soñar o imaginar: lo fantástico y lo imposible; conversando, aprendiendo, o discutiendo en alguna de las múltiples tertulias. Todos los habitantes solemos participar, de un modo u otro, en más de una. Por eso, durante el invierno, una parte esencial de la vida del pueblo son las tertulias, en la  Rebotica, la  Barbería, el Bar, el Banco o la Zapatería. 


   LA BARBERIA

                Si es tradicional la reunión en la Rebotica, podemos asegurar que lo es mas la de la Barbería,  en donde Carlos reúne a parroquianos y amigos que, con o  sin necesidad de sus servios, acuden  a diario, para enterarse de todas las novedades del pueblo, desde que desapareció del Periódico local el irreemplazable Noticiero de: Necrológicas, Bodas, Natalicios,  Sucesos,  “Los que viajan”,  etc.
  Hoy día, la primera noticia de un fallecimiento, de una boda, de un embarazo esperado o no, o de cualquier suceso, lo conocen antes en la Barbería, que alguno de los mas,   directamente interesados; no digamos, sobre todo, si se trata de una infidelidad, que se sabe  en la barbería, incluso mientras se está produciendo, y que servirá de tema prioritario de comentarios durante varias semanas.
   Además, Carlos nos ha dicho, que a él como a Julita, le hablan también las hojas secas, y así se entera muchas veces de lo que ocurren en el pueblo, antes de que llegue a oídos de cualquiera, incluido D. Teodosio, el confesor.
 Ayer nos dejó intrigados, cuando no nos quiso dar detalles, del relato de una osada hojita, que había volando hasta la Barbería, y le contó su última experiencia, cuando pocos días antes, formando parte de un ramo de novia, había acompaño, a cierta pareja de recién casados, aquella primera noche, en la habitación de su hotel, hasta cerca del amanecer. 




                 
   EL BAR 

         La tertulia del Bar El Mirador situado en el Parque, cerca del Ayuntamiento, también reúne a un  grupo de asiduos, al que se suman, algunas veces, compañeros ocasionales o transeúntes, que se incorporan cuando encuentran animada alguna discusión.
  Allí se habla de deportes, digamos de futbol, del que todo el mundo opina y aconseja con convicción, como  “entendido” y experto, aunque nunca haya tocado un balón.
   La política también suele ser tema de debate, del que muchos opinan, y con la que siempre alguno pretende sacar provecho. Conozco, sin embargo, a un  compañero de sanatorio de Gumersindo, que después de las guerras, hastiado de los políticos y de los “partes”, como siguieron llamando durante años a los informativos, “encerró” la radio bajo las faldas de la camilla, y no la volvió a encender hasta que su hijo, a los siete años, empezó a interesarse  por la música y las retransmisiones deportivas.
  Nunca falta el ingenio en la tertulia, y si no hay novedades se echa mano del último chiste recibido, que se atribuirá a cualquier vecino, ausente aquel día.
  Así nos contó Antonio, que fue D. Dionisio quien al empezar a desconfiar de la honradez de su contable, contrató a un detective privado, para que  lo vigilase en su trabajo.
 Bastaron pocos días para que el investigador le informase, con precisión:
   -“Su contable es muy eficaz en la oficina y rápido en el trabajo, para  de ese modo poder hacer una escapadita a media mañana, salir de la oficina, irse a su casa, tomarse una copita de su buen coñac, hacer el amor con su esposa, fumarse su buen purito y regresar mas relajado a continuar trabajando para la empresa.
 Esto tranquilizó a D. Dionisio que afirmó: -Muy bien, entonces no me debo de preocupar.
 -De todas formas, si me deja que lo tutee………
- Adelante, no faltaba más. Llámame “lo que quieras………”.
 -Solo lo tutearé, pero descuide que no le pondré otro calificativo.
  “Te” diré entonces que: “el contable sale de la oficina, se va a tu casa, se toma una copita de tu buen coñac, hace el amor con tu esposa, fuma tu buen purito y regresa mas relajado, a seguir trabajando para la empresa”.

    Hubo una sonrisa general.
    Pero muy pronto se oye un: ¡Hasta mañana!,……  de la totalidad.

  Aquella noche, todas se sorprendieron, de que sus maridos llegasen a casa, mucho antes de la hora habitual.




  
   EL BANCO

           La tertulia del Banco es la mas pequeña, limitada y muy cerrada, a la que pocos tienen acceso.
  -Hay que tener mucho  cuidado,- suelen decir,-pues hoy día abundan los  ladrones, que pueden querer robar y aprovecharse, en cualquier descuido, de las personas mayores.
   Mucha gente se acerca, tratando de intervenir para tomar parte en la tertulia,  pero si no son personas muy conocidas no se le contesta o pronto se les despide con un correcto:-“Hasta mañana”. “Que le vaya bien”.
    Los habituales no suelen ser más de cinco, que son los que allí caben sin molestarse.
   Se habla de cualquier cosa, sobre todo de recuerdos, de alguna guerra, de viajes o incluso de viejos amores, y se cuentan hasta la saciedad aventuras de la emigración, en donde varios de los contertulios estuvieron.
   -Rememoramos, desde este banco del Parque, -dice D. Hipólito- nuestra juventud, viendo pasar a estas hispanoamericanas, que ahora nos visitan, y que siguen conservando aquel dulce “hablar”, que ya entonces nos   encandilaba, y que en nada se parece al que ahora tenemos que oír a nuestras jovencitas, que cruzan cerca, haciendo uso de un lenguaje repugnante:-  “coprogenital”, -como dice  D. Felix,-  tan maloliente que me obliga a taparme las narices.
    -Lo que me resulta mas triste- apunta Ramiro- es que esta forma de expresarse signifique para muchos signo de progreso y modernidad, en boca de cómicos faltos de ingenio, que se creen artistas; léxico del que lamentablemente se hacen eco los medios de comunicación, como si fuese una muestra de cultura, para luego irrumpir y pringar sin permiso, la sala de estar, en nuestros hogares  
  Desde el banco se controla a todo el que pasa.
   No hace mucho, al cruzarse D. Nicanor y su “secretaria”, con D. Valerio y su esposa, observamos como Dª. Herminia, bajó con arrogancia la cabeza, apartándose y simulando no verlos, tuvo que decir:
 -Valerio, parece mentirá que salga a la calle con ella; de secretaria nada……, es su amante. Todo el mundo los critica. ¿No se de donde la sacaría?.  Es fea y esta gordísima. Es muy ordinaria. Que mal gusto.
   -¿Es mucho mejor  la  nuestra, verdad?.-
   D. Valerio, sabiendo que desde el banco la habíamos oído, gorgoreó presuntuoso, y mirándonos de reojo, se hinchó como un pavo real.


 
    
    LA ZAPATERIA

                 Otra tertulia, quizá la mas importante, y de mayor calado,  es la de la Zapatería.
  Evaristo el zapatero, tiene una personalidad, reconocida en todo el pueblo. Es amigo intachable, penetrante observador, riguroso, integro e inevitable consejero.
  Nunca ocultó ser: -“Castellano viejo, con limpieza de sangre, oriundo de La Montaña, en Cantabria. Sus tatarabuelos en la época de los Alfonsos de Castilla, repoblaron  la Extremadura castellana, a orillas del Duero, en la Ciudad fortificada de Soria”.
   Haciendo el servicio militar, conoció a la que seria su esposa y se asentó en Villanueva.  
  Su zapatería es un local pequeño, con olor a cuero y betún, con una  ventana, que no da para escaparate. En la penumbra  del interior, se le vislumbra  en su pequeña banqueta; a un lado la bigornia y de frente la mesa con  la herramienta: leznas, agujas, cuchillas, martillos, rollos de cuero, hormas y zapatos a medio confeccionar. Contra la pared, un banco corrido, para los amigos y clientes.
  Como única información, cuelgan en el interior los restos de un rotulo, que algún día habría estado en la fachada, en el que se lee:


                                Z  A P A T E R I A   
                                  SE  CONFECCIONAN ZAPATOS A LA MEDIDA. 
                                                                                              (No  limpiabotas)
             
  El local, aunque diminuto y casi invisible, situado   frente a la Iglesia, es punto de referencia en el pueblo; tanto, que no hace mucho, un policía municipal al que un turista preguntó por el Templo, precisó:-¿La Iglesia?. No tiene pérdida; por esa calle, frente a la Zapatería de Evaristo.
   En la Zapatería, que alguien califico como  templo de la ciencia, se conserva en un discreto rincón, el teorema de Juanón, que demostró, grabándolo en las baldosas del piso su descubrimiento. Trazó sobre un cuadrado las diagonales para localizar el centro geométrico del polígono, y desde allí  con un simple compás, dibujo sobre los vértices, el circulo correspondiente, para dejar demostrado con incuestionable evidencia: “la cuadratura del circulo, sin necesidad de complejos cálculos  matemáticos”.
  Ante tan importante hallazgo, el astuto e irónico  Evaristo, no pudo menos que protegerlo, para su conservación o quizá mas bien ocultarlo, bajo un grueso tablón y las pesas de un viejo reloj de péndulo.
  Volviendo a nuestra realidad, hemos de resaltar que fue en la Zapatería,    donde escuchando de Evaristo, las aventuras del Nautilus, El viaje al centro de la Tierra, Cinco semanas en globo o De la Tierra a la Luna, le entró a Moncho la ilusión por los viajes y exploraciones, con el deseo de poder algún día, llegar a vivir situaciones parecidas.  De ese modo nació en él la afición a la lectura, de la mano de Julio Verne.
   Sin embargo, nunca habría alcanzado a imaginar, que en el futuro llegaría a protagonizar aventuras, aun más extraordinarias, gracias al espejo de la Rebotica, sobre las que cualquier día de estos, volveremos a escribir.

                                                                                  
                                                                                                                                                                                                                                     
                                                                              JOTAPE


jueves, 19 de abril de 2012

XIV- Marcianos



  
                                         XIV         
                      

                                  MARCIANOS

 
                  

Alguna noche, Moncho se quedaba en la Farmacia después de cerrar, con la disculpa de poner orden en la Rebotica, o para la preparación de pomadas, o de alguna suspensión que tendría que decantar.
 En realidad pretendía concentrarse frente al espejo a meditar sobre todas las propiedades que tenia, y los muchos misterios que le prometía desentrañar.
Aquella noche estaba muy cansado, y dejó el trabajo pronto. Al poco tiempo empezó a sentir que se adormecía mientras se miraba reflejado en el espejo. Pronto volvió a notar como si su imagen no fuera tal, sino que era él mismo, el que penetraba hacia el fondo del espejo, mientras que era su reflejo el que se alejaba hacia el fondo de la Rebotica.
 En ese momento experimentó una sensación particular de ingravidez y un sentimiento inexplicable de transformación.
-Me encontré rodeado de brillantes  esferas, burbujas  y deslumbrantes puntos luminosos, que volaban  y caracoleaban en el espacio, como ya me había ocurrido en otra ocasión, experimentando a la vez una sensación de bienestar.
Sentí un cierto sobresalto cuando inesperadamente todo resplandeció, y surgieron  unos fascinantes relámpagos de luz intensamente blanca, que  pronto se difuminaron, transformándose en guirnaldas policromadas con los siete colores del espectro.
Percibí voces a mí alrededor en un idioma que no era el mío, pero que entendía perfectamente. Realmente no era palabras lo que oía, sino “algo” que espontáneamente comprendía, como si mis propios pensamientos, aunque  viniesen de fuera, fuesen una forma habitual de comunicarme.
Me empezaron diciendo que estuviese tranquilo, que eran criaturas procedentes de otros planetas lejanos a La Tierra, pertenecientes a una civilización muy antigua,  y ahora ya muy evolucionada, nacida a la luz de una estrella de nuestra Vía Láctea, pero fuera del Sistema Solar. Eran “infinitos” individuos, los que constituían la Luz Blanca, que se habían separado formando un Arco iris, para que los pudiera observar, con los colores  del espectro, que así resultaban visible para el ojo de los humanos.
 -Hace 50 millones de años,- me contaron- deseosos de estudiar su entorno lejano, habían lanzado al espacio innumerables señales y estímulos ondulatorios, que les permitieran conocer el Universo. De ese modo  lograron establecer  puentes electromagnéticos, con lo que tuvieron la posibilidad de contemplar estrellas y planetas de otras Galaxias.
  Hacia “solo” unos pocos ciento de miles de años, habían logrado profundizar en el conocimiento de las características de algunos planetas del Sistema Solar.
 -Lo que no entiendo es ¿como estando tan lejos habéis logrado comunicaros con nosotros?.
 -Se consiguió porque desde nuestros planetas pudimos enviar en un primer momento descargas de ondas  electromagnéticas a la velocidad de la luz, para establecer el primer puente de comunicación, hace tantos años.
  Luego nuestros avances tecnológicos, nos permitieron conseguir, que el primitivo puente de ondas, adquiriera una rigidez tal, que se mantuviera permanentemente. Gracias a este tendido de comunicación constituido por ondas monomórfas ”rígidas”, el puente quedó estabilizado, de tal forma que cualquier acortamiento o alargamiento mínimo, en uno de sus extremos  se percibiese  en el otro “en tiempo real”, de modo, que al  mover ligeramente el punto emisor se movería instantánea y simultáneamente el punto receptor, lo que nos ha permitido que así tengamos una comunicación inmediata, con un  simple código binario de barras, como el que hoy tienen en cualquier tienda de comestibles, y que hace llegar instantáneamente la comunicación, sin el retardo que se originaria con un estimulo ondulatorio  clásico, basado en la morfología de cada onda.
 Así cuando La Tierra era casi una bola de fuego, pudimos observar a Marte y conocer sus primitivos habitantes, los marcianos; aunque en aquel primer momento no habíamos logrado llegar a comunicarnos con ellos.

-¿Entonces estáis seguros de que han existido habitantes en Marte?- me atrevo a preguntales.
  -Por supuesto, nuestros antepasados pudieron conocer la existencia de marcianos y comprobaron que su civilización, solo había alcanzado un moderado desarrollo, inferior al que ahora tenéis en La Tierra. Algún día te contaremos con más detalle, lo que conocimos de ellos, pero ahora sí que te adelantaremos algo de su vida y de su historia.
 Su única especie estaban constituida por varias razas, ninguna de las cuales había logrado el progreso suficiente, que les hubiera dado la posibilidad de mantenerse y sobrevivir, cuando se fue debilitando la energía que les producía el influjo beneficioso del Sol. Tenían unas morfologías corporales todavía relativamente primitivas, aunque próximas a la de los homínidos terrestres, pero de mucha menor talla, en torno a los 90 cm. de altura, como habitantes de un planeta, con una superficie menor, un 28% de la de La Tierra. Marte estuvo habitado simultáneamente, por varias estirpes o razas de marcianos, con una marcada diferencia corporal según el sexo, que por eso nosotros denominamos  con las letras griegas: Lambda, Tau y Psi para los machos y las: Gamma, Beta y Omega para hembras reproductoras correspondientes. Casi todos estaban cubiertos de pelo y vello por  el cuerpo, generalmente  de tono grisáceo.
  Estos grupos raciales mantuvieron, en los primeros momentos, una convivencia relativamente pacifica, con amigables relaciones, incluso sexuales entre ellos.
  Aunque solo alcanzaron un moderado desarrollo intelectual, establecieron y construyeron diversos núcleos urbanos, fábricas, vías de comunicación y cauces fluviales, de los que quedan como vestigio los llamados canales de Marte, que aun hoy día se pueden apreciar desde la Tierra, con un simple telescopio. También persisten, bajo la corteza, las últimas construcciones, túneles y viviendas, difícilmente visibles desde el espacio, en las que tuvieron que refugiarse en  los periodos finales, por el descenso de las temperaturas. Sin duda existen las ruinas, que quizá  algún día podréis  visitar y conocer como los restos  de sus  propios  habitantes, de modo parecido a lo que se puede visitar y observar en Pompeya y Herculano.
 Las distintas razas habían surgido, como ramas de un tronco común, para ir evolucionando y desarrollándose, según las características del ambiente que habitaban. Vivian en comunidades independientes, con medios de subsistencia propios. Al crecer, contactaron y se relacionaron en  intercambios pacíficos,  sin barreras biológicas, por pertenecer todos a la misma especie marciana.
  Sin embargo, en cuanto  aumentó mucho su población, empezaron a surgir  confrontaciones por la necesidad de  disponer de más espacio, bienes, sexo y alimentos. Se produjeron entonces las primeras invasiones y luchas inevitables, cada vez más violentas, de tal modo que tras largos periodos de cruentas confrontaciones, acabaron con el exterminio de los grupos raciales más débiles, como ocurrió con la raza Omega y la Psi masculina.
  Fue entonces, cuando el belicoso grupo masculino Lambda se erigió en hegemónico. Estaba constituido  por  individuos altos y delgados, de  hasta 1´20 m. de altura, pero que no alcanzaban los 15 kgs. de peso, dolicocefalos, de cuerpo flexible y cortas extremidades. Llegaron a dominar la parte mas rica del planeta. Prepotentes y egoístas, despreocupados de la prole, “utilizaban” a las hembras Gamma, de menor tamaño, delgadas y sumisas a las que sometían a un férreo control y falta de atención, dejando que se fueran debilitando, hasta tal punto, que quedaron  reducidas a un numero mínimo indispensable.
  La raza masculina Tau, sin embargo,  protegida y en estrecha simbiosis con  las  capacitadas hembras Beta, sobrevivió en los parajes más recónditos e inaccesibles del planeta, logrando alcanzar un gran desarrollo.    
  Estaba constituida por individuos de pequeña talla y rechonchos, de unos 80 cm de altura, que no llegaban a los 12 kgs. de peso, tenían unas largas  extremidades que les permitían moverse con agilidad, alcanzando una gran  velocidad en carrera. Vivían en lo mas profundo y agreste de las selvas, hasta que,   cuando la vegetación disminuyó, buscaron refugio en el subsuelo y en las regiones mas ocultas e inexpugnables del planeta, en cuevas y  cráteres, construyendo túneles, guaridas, y minas que les permitieron aprovechar los recursos minerales del subsuelo, llegando a instalar confortables viviendas y refugios trogloditas, asequibles desde el interior y con salidas al exterior en lugares inaccesibles, para aprovechar, sin riesgo, el aire, la luz y la energía solar. Disponían  de un sofisticado entramado de galerías y vías de comunicación que les permitía vivir confortablemente sin enfrentarse a los peligros exteriores. Aunque eran los machos Tau, quienes se consideraban los dominadores, dependían para todo de las hembras Beta, dentro en una sociedad típicamente matriarcal.  Por eso siempre consideramos que eran ellas las que constituían el segundo grupo racial, formado por hembras muy inteligentes y capaces, con una talla inferior a 1 m., pero de gran fortaleza, y de voluminoso cuerpo, que sobrepasaba los 20 kgs., sobre el que descansaba una cabeza braquicefala con  ojos de astuta y penetrante mirada. Eran ellas quienes organizaban el día a día, resolvían todos los problemas dominando y dirigiendo la comunidad, sin pretender hacerse notar, conscientes de que la diversidad biológica era la mejor forma  de favorecer el desarrollo y enriquecimiento evolutivo de la especie marciana.
  De ese modo quedaron firmemente establecidos en Marte, el grupo racial masculino  Lambda con hembras Gamma, y el otro grupo femenino de las hembras Beta,  protectoras del Tau masculino.
  Permaneciendo así constituidas dos   estructuras sociales, la primera Patriarcal, individualista, egoísta y guerrera y la segunda  Matriarcal protectora e intelectual.
 A pesar de algunos enfrentamientos, lograron cada grupo por separado, un desarrollo importante y duradero.


  -¿Y entonces porque habría llegado el final de esa civilización?-pregunto.

-No estamos completamente seguros, pero creemos que tuvo varias fases. Sin duda, después de las luchas interraciales por el territorio, surgieron en el grupo Lambda combates dentro de la propia comunidad, como consecuencia del individualismo prepotente de los machos.  Antepusieron el instinto egoísta de dominio personal, sobre el de conservación de la especie, intimidando y agobiando a las propias  hembras Gamma, en un alocado enfrentamiento intersexual, sin tener en cuenta el papel  esencial e indispensable de ellas, para la perpetuación de la especie.  Descuidaron la vertiente reproductiva,  limitándose, de algún modo, a la busca del placer personal, sin prestar la atención debida al sexo reproductor, que como consecuencia de todo ello, se vio diezmado y  debilitado.  Era tal el egoísmo  de los Lambda, que fue demasiado tarde cuando se percataron de la inferioridad a la que habían llegado, y no pudieron hallar solución, cuando  pretendieron reconstruir la pareja y buscar  compañeras sanas, dentro o fuera de su grupo,  encontrándose con un violento rechazo, débiles  incapaces y solos. Llegados a esta situación de impotencia, fueron repelidos y en las luchas aniquilados hasta su inexorable y total extinción, en los enfrentamientos con las potentes hembras Beta y los débiles machos Tau.
   Sin embargo, también llegaría un día, en el que con el acusado descenso de las  temperaturas, cuando dejó de ser suficiente la energía del Sol, disminuyeron otras fuentes de energía, se agotaron hasta consumirse  los combustibles fósiles existentes en el subsuelo y se terminaron los alimentos; los últimos marcianos fueron perdiendo paulatinamente vitalidad, muriendo por inanición, victimas del frío y de todas las  carencias; cuando su civilización no había alcanzado aun, el progreso tecnológico suficiente, que les hubiera permitido subsistir en su planeta por sus propios medios, o colonizando otros mundos, que como La Tierra estaban adquiriendo una temperatura mas tolerable, en torno a los 120º Fahrenheit, que les hubiera permitido habita habitar.  
 Eran unos momentos en que nosotros, los “glieseses”, todavía no habíamos logrado   mejorar nuestros puentes  de comunicación, para proporcionarles  la ayuda, que sin embargo hoy día, ya podríamos prestar a los terrícolas.



           .......Y  la  Evolucion de la  tierra.


-¿ Con respecto a La Tierra, que me podríais contarme de su historia?- les pregunto.

-Nosotros conocimos  también la aparición de la vida en La Tierra, y mucho  mas tarde la de la  Especie Humana.
Como ya te apuntamos en otra ocasión, estamos convencidos de que los seres vivos del Universo hemos surgido en distintos planetas,  de la energía (no dudo que sea Divina) en elementos simples, para constituir luego  minerales, que con una forma  peculiar de desarrollo, que pocos se atreven a calificar de “vida”, dado que su crecimiento se produce a lo largo de millones de años, creando estructuras amorfas y luego cristalinas, de cuyo resultado, que calificaríamos de invasivo, tenemos como ejemplo mas simple, las estalactitas y estalagmitas que  aun siguen creciendo, y  que admiráis en La Tierra. Luego se formarían estromatolitos y priones que se multiplicarían por replicación, en  medios que contasen con los elementos esenciales. Así pudimos observar el paso del reino mineral al vegetal, que invadió La Tierra, y por fin el reino animal; muy  simple al principio, para irse volviendo complejo o complejísimo, en especies y familias diversas, por “infinitas” líneas de evolución.

 A lo largo de millones de años sufrieron  modificaciones, cambios y transformaciones en cuanto a sus características, formas y tamaños. Muchas especies se fueron agotando a pesar de que en su momento hubiesen parecido “maquinas” perfectas, gigantescas e indestructibles algunas de las cuales, como los dinosaurios, desaparecieron  victimas de aquel terrible cataclismo. Persistieron otras aparentemente más débiles, constituidas algunas veces con estructuras muy complejas  a pesar de su aparente sencillez, como el ojo de algunos insectos, el olfato de los perros, el complejo estomago de los rumiantes, el oído de los murciélagos o el cerebro de los delfines.
 La transformación desde elementos y formas simples a animales complejos, culminó con la aparición de los homínidos bisexuados y su progresión hasta el siglo XXI. Gracias a su desarrollo cerebral e intelectual, la especie humana seguirá evolucionando hacia formas todavía  mas complejas, hasta alcanzar  la cumbre de su madurez. Será entonces cuando, como  nos ha ocurrido a nosotros, deberá de retornar su estructura corporal hacia formas muchísimo mas simples y mas perfectas, libres en el espacio y permanentes en el tiempo.
-Precisamente, eso tendría algo que ver con que, la humanidad evolucionó siempre de forma pendular; muchas civilizaciones pasaron de la nada a la abundancia y de esta volvieron a la pobreza o la extinción. Incluso en la ciencia ocurriría algo parecido. De la nada o del fuego se llegaron a fabricar gigantescas calculadores y ordenadores; sin embargo, la perfección llegó, cuando estas maquinas inmensas, se simplificaron transformándose en instrumentos mas eficaces y con  mayor capacidad funcional y reducidas  a un tamaña casi microscópico.
Así por ejemplo, en el terreno de las comunicaciones y el cálculo, hemos pasado de la comunicación por kilométricas líneas de cables y gigantescos ordenadores, de manos de algo tan simple como el silicio a sistemas reducidísimos, diminutos, que cualquiera puede llevar en su bolsillo y seguramente pronto, implantado debajo de la piel.
 -Por eso, tras el importante progreso que habéis alcanzado, no debe de faltar mucho tiempo,  para que llegue el momento en que la especie humana inicie el camino de la simplificación, en la misma dirección que hemos evolucionado los habitantes de los planetas de la estrella Gliese 581.
 - Entonces si los humanos, con vuestros  consejos y experiencia, aunque tengamos que preocuparnos y defendernos por los posibles peligros del exterior, si permaneciésemos   unidos y solidarios, siguiendo el instinto de conservación de la especie, nuestra desarrollo proseguirá y la humanidad podría  llegar a  perpetuarse, en una senda parecida a le de las criaturas de los planetas del Sistema Gliese 581, evolucionando, como me habéis dicho,  hacia puntos permanentes en el especio y eternos en el tiempo.
-Por supuesto, y además estamos convencidos -me dicen- de que  sin coartaros en ningún momento la libertad, velaremos para que le especie humana alcance el progreso que nosotros tenemos.
-¿Pero en caso de necesidad como podr….?..

                                                      ¡Chas! ¡Pum! ¡Tras!.

-¡Vaya! Me despierto. Acabo de romper el matraz con el jarabe que estaba sedimentando.
 Vuelta a empezar. A trabajar.¿Que me ha pasado?. ¿Fue verdad o fue un sueño fantástico? .
 No sé…; tengo de dejarlo…., y concentrarme en el trabajo.
No me queda tiempo para reflexionar.    Está a punto de llegar D. Manuel.
 Al anochecer, de vuelta a casa, no puedo sacar de la cabeza mi “sueño”. Camino despacio, reflexionando, sobre lo que me ha ocurrido, y poco a poco me voy convenciendo, de que ha sido una experiencia insólita, pero real.
 Cada vez estoy más convencido de la existencia de un más allá “diferente”; que puede no ser exactamente igual, al que había aprendido en la escuela.
¿Seria posible que los seres humanos, siguiendo (o no) cualquiera de las  creencias difundidas en el mundo, pero respetando EL ORDEN NATURAL, pudiésemos mantener la esperanza, de llegar a alcanzar un estado  inmaterial para conseguir la anhelada felicidad eterna, que preconizan casi todas las religiones?.


                                    JOTAPE