martes, 18 de septiembre de 2012

XIX- Boda en la Tribu.

                                   XIX

                      BODA EN LA  TRIBU

                                  

                          


        

     Había pasado cerca de un mes desde que Ramón saliera del Hospital. Se lamentaba de que D. Manuel no lo quisiera ver por la Farmacia. Era  porque una vez allí, pretendía trabajar en el Laboratorio de la Rebotica, aunque todos le insistían que debía de descansar, para recuperarse por completo.  
Ahora tenía tiempo para recorrer todas las tertulias de Villanueva. Nunca dejaba de visitar la Zapatería de Evaristo, en donde siempre era muy bien recibido.
-Boos días, Monchiño. Dentro de pouco vas a ter que volver a traballar. Has mellorado moito,  e cada dia que pasa pareces estar mais nervioso; sei que tes necesidad de estar  entr´os frascos d´a Botica, facendo xarabes, pildoras e supositorios.
Evaristo, cuando quería expresarse con gran afecto, gustaba de usar el lenguaje gallego de su esposa, que sentía como el más entrañable.
 Llega Dª Antonia, que viene a recoger los zapatos, para tenerlos a punto el día de la boda de su sobrino.
-Buenos días Evaristo. ¿Se habrán enterado de que se casa mi sobrino, el hijo de mi hermano.
-Por supuesto Dª Antonia. Nadia habla de otra cosa en el pueblo, todo el mundo está enterado de la noticia; de que él es ingeniero y se casa con una chica arquitecto. Ya ve, para que luzcan ese día, le he dejado los zapatos como nuevos, limpios y brillantes. No quería que quedara descontenta de mi servicio, sabiendo que tendrá que ir muy elegante a la ceremonia.
-No lo crea, porque hoy día estos jóvenes son muy raros. Dicen que la  boda es cosa de ellos,   y que la van a celebrar con sus amigos. Así que la organizaron, a su modo.
-Como debe de ser -comenta Ricardo -¿porque van a intervenir los padres?.
 Casi todos opinan lo mismo. Por eso la voz  unánime, es de que el matrimonio es cosa de los novios  y deben de celebrarlo, (o no) como mejor les parezca.
-Eran otros tiempos en que los padres decidían y los novios, sobre todo la novia, prácticamente no intervenían.
-Mucho antes era aun peor, -comenta Antonio     -porque a la mujer no se la consideraba. Incluso en   algunos lugares,  para darle valor a la novia había que “aderezarla”, con una dote, que podría ser desde dinero o propiedades, hasta un rebaño de ovejas o una pareja de camellos.
 -Por fin las cosas han cambiado para bien, aunque solo sea en Occidente, y en la actualidad la boda es de los que se casan.
-Efectivamente, hoy día, “la boda es cosa de ellos”. ¡Pero no al cien por cien! - enfatiza  Evaristo,  dispuesto a  abrir la polémica.
¿Como dices? ¿En que estas pensando?,-interviene Ricardo.
 -Quiero significar, que para mí la boda no es solo cosa de ellos. Tiene un significado muchísimo mucho mas profundo, que no se puede banalizar.
 El matrimonio tiene un componente biológico  e histórico, que es esencial y le imprime carácter.  Por eso, nada mejor que os lo cuente como un cuento de una tribu.
 -¡Hay Evaristo!, que cosas mas raras me dices, con eso de la tribu o los indígenas -comenta Dª. Antonia –me parece que no te voy a entender.
-No va a ser así. Si se lo relato, como “en  una parábola”, estoy seguro de que le va a gustar, aunque no me den todos la razón: Érase una vez una  tribu, que para su seguridad, mantenía agrupadas sus familias en un poblado, situado estratégicamente, para defenderse y ayudarse.
Los jóvenes tenían un comportamiento, mas o menos libre, sin responsabilidades, hasta que les llegara el momento de constituirse como pareja  estable dentro de la comunidad,  con vistas a la procreación, “que solo eso es el matrimonio”, ya que la satisfacción o placer del casamiento, se puede conseguir y seguramente ya lo habrían alcanzado, sin necesidad de casarse.
Llegado el  momento, del matrimonio deseado o impuesto, alguien representativo, sin duda los padres, comunicarían  la incorporación de una nueva pareja a la tribu y su desvinculación de la vieja familia. Requerirían la aceptación del grupo tribal, que apoyaría el establecimiento de una nueva familia. Como signo de aprobación, obsequiarían y ayudarían a los recién incorporados. La nueva situación seria ratificada, con alguna ceremonia festiva, dado que el incremento de los futuros miembros  de la tribu, con la procreación, proporcionaría a la misma su fortalecimiento y el poderío general de todo del poblado.
-De todas formas, ¿no se porque tanta complicación? -interpela Fernando -si hoy día en los tiempos que corremos, el matrimonio es cada vez mas, cosa de ellos.
-Pues tanta complicación, como tu dices, es porque el matrimonio es mucho mas de lo que crees, muchísimo mas…………,- interviene Gumersindo- y es porque debes de considerar, que el matrimonio, la reproducción, no es solo cuestión de ellos, ya que es esencial, para que se conserve nuestra  especie sobre la Tierra. Además hemos de  tener en cuenta, que los seres humanos nacemos totalmente inválidos, y por muchas vueltas que le deis, desde la concepción hasta los 6 años, (por poner una fecha), no seriamos capaces de sobrevivir por nosotros mismos, si no tuviésemos la ayuda de nuestros progenitores, las madres en primer lugar y los padres también. Sin sus atenciones la especie humana se extinguiría en una generación, sin necesidad de bombas, epidemias o meteoritos. Muchos peces, ofidios, arañas o insectos salen del huevo con capacidad de  sobrevivir por si mismos. Los mamíferos en general, y sobre todo los hombres, solo sobrevivimos gracias a los cuidados  de nuestros padres.
 Efectivamente -interviene D. Felix- la especie humana mantiene su existencia sobre La Tierra, como cualquier mamífero, por la fecundación, por las fusión de los gametos, para estructurar un cigoto o huevo, que inmediatamente adquiere autonomía fisiológica, evolucionando hacia una morulo, blastula y gastrula, que tras nueve meses, culminará con el parto de un ser humano, pero que en el caso particular de nuestra especie, no se vale por si mismo.
Por eso los padres, por instinto, como cualquier animal, sienten la necesidad biológica de proteger a los hijos, que la pareja ha engendrado.
Pero, ¿que  tiene que ver eso, con que hoy día los chavales se quieran casarse a su modo?
- Eso es -enfatiza  Gumersindo,- porque el matrimonio es ademas, mucho mas que un contrato bilateral; ”no es cosa de dos”. Cuanto menos es un contrato a tres bandas, en el que alguien, como la comunidad, ha de tener prevista la protección de esa parte, invisible, pero esencial, que debe de surgir del enlace matrimonial, ya que de otra forma, como alguien ha apuntado, la unión  será cualquier otra cosa, pero no un matrimonio.
Por eso la Autoridad tiene que estar presente en todo acto conyugal, no solo para ratificar el mismo, sino sobre todo, para responsabilizar a las parejas del compromiso inalienable que adquieren para con los seres, que biológicamente deben de nacer de esas uniones, a los que  obligatoriamente han de cuidar, proteger y educar, impidiéndoles así que en el futuro  pudieran pretender anteponer  intereses egoístas al bienestar de los hijos.
-Por eso,- interviene D. Nicandro, intuyendo la posibilidad de ”sacar tajada” - el matrimonio debiera de ser un contrato  a tres bandas, en que la autoridad proteja los derechos  de los contrayentes y al tiempo, de forma inequívoca, los de los hijos  que  van a nacer...., y aun diria mas :siendo el matrimonio un contrato a tres bandas, y los hijos la parte mas desprotegida, ha de ser la autoridad la que asigneel hogar conyugal a ellos, y no a cualquiera de las otras dos partes. De tal modo que sean los hijos, quienes sin abandonar el hogar conyugal, reciban daria, mensual, o anualmente a "su u sus" tutores, para que los cuiden, atiendan y protejan, sin tener que andar paseando, de casa en casa, como el marrano de La Alberca.                                    
-Ya voy entendiendo sus puntos de vista, y en cierto modo empiezo a estar de acuerdo, - dice Moncho -aunque lo moderno sea otra cosa, no sería tan malo anunciar, proclamar, participar, invitar y  celebrar: compromiso y matrimonio, pues  no es solo un contrato bilateral sino que es un contrato a tres bandas, un acto con gran  repercusión social, pero sobre todo, para perpetuar la especia humana, cuidando de los hijos.
 Todo eso no puede impedir que, por otra parte, antes o después, los recién casados decidan y realicen todas las celebraciones que deseen.
  D. Antonia, que solo prestó atención a lo que le mas le interesaba, se despidió satisfecha, segura que dentro de un año, tendría que volver a pedirle a Evaristo, que le pusiera a punto los zapatos, para el bautizo de su primer sobrino-nieto.                 

                               JOTAPE

                                 

miércoles, 18 de julio de 2012

XVIII-La Observación del Futuro.(TRILOGIA:III)


TRILOGIA  (III)

                                           XVIII

                  LA OBSERVACION DEL  futuro
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                            LA CUARTA DIMENSION

  

No  podía dejar de pensar en todo lo que me había visto en la casa de Gumersindo, y  sobre la posibilidad llegar a revivir el pasado, con Radio-antenas, Espejos y Telescopios, que  nos permitirían contemplar los hechos acaecidos hace meses o años.
Obsesionado con esas informaciones, me fui la tarde del domingo, a mi retiro de la Rebotica esperando encontrar en el   alguna explicación.
 Eran las cuatro de la tarde, D. Manuel estaría descansando. Aunque me oyese, no bajaría  a interrumpirme, pues sabia que algunas veces los días festivos me refugiaba allí, para estudiar, leer u oír música, con tranquilidad.
Aquel día, en silencio, me senté frente a nuestro espejo, concentrado en mis pensamientos.
No se el tiempo que habría transcurrido,  cuando en la penumbra de la Rebotica, me sorprendió una luz blanca, saliendo del espejo  que se transformo en un Arco iris con los colores del espectro, que pronto se difuminó, para convertirse en miles de brillantes burbujas de distintos tamaño y brillantes colores, que  giraban a mi alrededor.
   Me sentía transportado a  un fantástico mundo. Imagine que podría tratarse de los habitantes, de los planetas de la estrella Gliese, que en otras ocasiones se habían puesto en contacto con nosotros, a través del espejo “mágico” de la Rebotica.
    Para mi sorpresa, me hicieron entender que estaban enterados de las informaciones de Gumersindo. Por eso, empezaron a hablar de lo que me intrigaba: mi deseo  de conocer  la evolución de nuestra civilización.
    Me dijeron que no estaría muy lejos, el día en que desde La Tierra pudiésemos observar nuestro pasado, dado que las investigaciones que se estaban realizando con los  telescopios, sondas, radio-antenas, etc., estaban muy avanzadas y bien encaminadas. Esto sirvió para hacerme  pensar,  que muchas de las  fantásticas teorías de Gumersindo, podrían llegar a  ser una realidad en poco tiempo.
 Por eso, quise aprovechar la ocasión, para plantearles otra  de mis inquietudes, quizá la más ambiciosa: “el viaje al futuro”. Llegar a disponer de una maquina del tiempo para  conocer el “por venir”.
    -Realmente, en la actualidad,- me aclararon-  , eso seria para  los terrícolas una aventura inalcanzable, teniendo en cuenta el limitado desarrollo científico y tecnológico que habéis logrado.
   Antes vuestros investigadores, tendrán que cambiar muchos de los conceptos, que  hoy en La Tierra os parecen incuestionables.
 El camino  empezaría,  por que antes reconsideraseis el concepto de tres dimensiones,  para agregar el de cuarta dimensión, de la que ya  se viene hablando.
   Habitualmente, en la descripción de cualquier objeto, os conformabais con identificarlo por tres dimensiones espaciales,  lo que resulta demasiado  elemental, y si me apuras te diré que falso.
  No es suficiente considerar los objetos por su longitud, anchura y altura, sin tomar en consideración, el momento en que se describen, es decir su cuarta dimensión: la temporal.
    La dimensión temporal, cambiante en cada instante, es indispensable para definir las características de cualquier objeto.
 - Me resulta difícil de entender eso de la cuarta dimensión, que yo no veo nada claro – se atreve a opinar Ramón.
- Tampoco a mi me va a resultar fácil explicártelo; aunque a modo de ejemplo te diría, que es como si para describir un helado, lo definiese solo por las tres dimensiones, eso seguramente  estaría muy bien a la una y media, pero a las dos, ya no hay helado.
-¿Será porque me lo he comido?.
-Exactamente,  ya has considerado la   cuarta dimensión, la dimensión temporal, al estimar que una hora después te lo habrás comido, o la realidad del helado habrá desaparecido, convertido en una mancha de agua y leche, con algo de vainilla. 
Estimando el curso del tiempo, como la cuarta dimensión, lo podríamos representar, en una disposición longitudinal, con un antes y un después,  y un punto cero en el que estamos.
Hasta ahora, considerabais  que el tiempo se mueve a una velocidad  máxima pero limitada, que es la velocidad de la luz; sin embargo, si esta  velocidad se lograse superar, con los aceleradores  de partículas,  se conseguiría  hacer que nuestro  tiempo  discurriese a mayor velocidad que la luz, lo que nos permitirá adelantarnos a él, para poder observar  los acontecimientos del futuro.
Además, algún día esos  gigantescos aceleradores, lo mismo que os ocurrió con las viejas computadoras de varias toneladas, pasaran a tener el tamaño de  un teléfono móvil o  una calculadora de bolsillo. Entonces será cuando la tecnología permitirá, que podríais examinar,  todo lo que ocurrió antes y después de este presente.
 Representando esa cuarta dimensión temporal como una línea, que vista desde el  punto medio de observación en que nos encontramos, tendrá un antes y un después,  acelerando o retrasando la velocidad del tiempo,  podremos  observar lo que  “ocurrió” en el futuro, y lo mismo  en el   pasado.
  Así, gracias a esos avances tecnológicos, se podrá llegar a adelantar  o retrasar  el reloj del tiempo, para “vivir”: el futuro de nuestra Tierra de otros mundos en el espacio y su pasado.
-¿De ese modo tendremos la posibilidad de ayudar a la humanidad, interviniendo para modificando el futuro, y así evitar las  grandes catástrofes y cataclismos ?-    les sugiero.
 -Por supuesto que no; ya se te ha dicho, que eso de ninguna forma será posible, pues tiene que quedarte claro que, podremos observar los acontecimientos del futuro, que ya se produjeron, “lo que ha ocurrido”. Lo que vemos son hechos consumados, pero que ya se produjeron en ese futuro que solo observamos, y  que por eso, no pueden ser modificados por nadie.
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 Noté un pinchazo en mi brazo izquierdo.
Al abrir los ojos un foco me deslumbraba. Era la luz de un oftalmoscopio, con el que me estaba observando el neurólogo.
A mi lado, pronto identifique los rostros de alguno de mis amigos de la Rebotica, que con aparente zozobra, parecían sonreírme. A mí alrededor veía diversos aparatos, tubos, frascos de suero, y una guapa enfermera que trataba de tranquilizarme.
Se apresuraron a decirme que me encontraba bien, y que me estaba recuperando de un aparatoso accidente de tráfico, sufrido hacia 10 días, al regresar de la primera verbena de Villanueva, cuando de madrugada, me llevaban los compañeros a  casa.
Me dijeron que había estado inconsciente, con un cuadro de “delirium”, durante el cual no dejaba de  hablar.
Todos se congratulaban de mi mejoría, y se alegraban de la favorable evolución que estaba experimentando, tanta que de seguir así, me darían el alta en 24 horas.
Gumersindo, al que no había podido ir a ver a su casa el fin de semana anterior, había pasado varias noches sin dormir, pendiente de mi evolución; pero en cuanto los médicos le garantizaron, que mi recuperación se estaba consolidando, creyó que ya no era necesario, y  sin  hacerse notar, ni decir nada, se marcho a hurtadillas.        
                                                                  
                                     
Aunque este “despertar”, pudiera parecer un lamentable final para unas fabulosas historias, nos atrevemos a pensar, que es tal el avance que está experimentando la investigación, que quizá  debiéramos  considerar, que estos sucesos  fuesen  simplemente  el mejor  prefacio, de unas fantásticas realidades que, mas pronto que tarde, tendremos ocasión de vivir y relataros.  

                              JOTAPE

martes, 26 de junio de 2012

XVII-Las Voces del Pasado. (TRILOGIA : II)

 
   

   TRILOGIA (II)


                                     XVII
                     LAS  VOCES  DEL  PASADO

       
     Continúan las fiestas en Villanueva, y desde mi casa, disfruto con el  resplandor de de los cohetes  de colores. No puedo dejar de pensar, en las informaciones de Gumersindo, sobre la posibilidad de llegar a ver las imágenes reales del pasado, con un sofisticado telescopio, en el que venia  trabajando.
     Por otra parte, seguía apreciando,  como los sonidos de los cohetes, tardaban en llegar, casi cinco segundos después de haberse visto la luz de la fulguración. Se debía, a que nuestra casa estaba situada como a un kilómetro del pueblo. Es una distancia que conozco muy bien, incluso en el número de pasos, porque suelo dar la caminata varias veces al día, a la ida y vuelta al trabajo, y de niño cuando iba al colegio.
Si viviéramos mucho más lejos, o me pudiera alejar en lancha hasta la línea del horizonte, se retrasaría, aun más, el estampido de los cohetes.   
  Esto me hacia pensar, que desde mas lejos, podría llegar a percibir sonidos mucho más antiguos, si fueran suficientemente intensos.
  En mi fantasía, influenciado por Sindo, consideraba la posibilidad de que incluso  podría oír las palabras, de lo que se había dicho,  días o meses antes, si con algún dispositivo lográsemos incrementar la potencia de las mismas.
  Como a pesar de los festejos, me esperaba el trabajo,  pues las enfermedades no saben de fiestas, me encaminé a la Botica, con la oculta esperanza, de que nos visitase Gumersindo al final de la tarde, y tuviese ocasión de que me siguiese exponiendo sus fabulosas teorías.
Recuerdo  que aquel día, se hablo de todo un poco, en la Rebotica, y como no podía ser de otra forma, se criticó a la Comisión de fiestas; pero todos estuvimos de acuerdo, en alabar la espectacularidad  de los fuegos artificiales.  Yo pretendí insinuar algo sobre la velocidad de la luz, pero todo el mundo  dio la cosa por sabida, y nadie me hizo el menor caso, hasta que llego Sindo, con el que retomé nuestra última conversación. En un “aparte” me invitó a ir a su casa, el siguiente  fin de semana, para enseñarme su taller y demostrarme sus investigaciones.
-Eres muy joven- me dijo-  y llegarás a vivir experiencias, que nunca hubieras podido imaginar. Como se de tus inquietudes, si no tienes otra cosa mas importante que hacer, el próximo fin de semana te lo dedicaré. Me gustaría que te acercases a mi casa, el próximo sábado  a primera hora de la tarde y allí te contaré...
  Se que el resto de la semana estuve impaciente,  esperando la llegada del sábado, para conocer la misteriosa casa de Gumersindo, a la que muy pocos habían tenido  acceso.
Después de comer, me encamine a ella, situada en un altozano, pero oculta en medio de un bosque de castaños, robles y abedules.
Me estaba esperando  en el exterior,  acompañado de su fiel “Lobezno”, un pastor alemán, de más de 5 años, que me recibió con alborozo. 
En el interior, un gran salón luminoso y confortable, aparentaba un gran desorden, aunque pude comprobar que sabia donde estaba cada cosa. Las paredes cubiertas de estanterías llenas de libros, carpetas y  papeles; muchos papeles. Una  vieja columna musical, en un rincón, y un gran ordenador, para su trabajo de arquitecto e investigador, destacaba frente a un gran ventanal.
Pronto retomó la conversación, inconclusa pocos días antes, sobre la posibilidad  de ver y de oír, todo lo ocurrido en el pasado.
- Te puedo asegurara Ramón, que estamos en condiciones de que, muy pronto podamos escuchar los conversaciones pronunciadas en el pasado, aprovechando el retraso con que nos llegan los  sonidos.
Me llevó a la buhardilla, en donde, frente a una amplia mansarda, tenia dos magníficos telescopios, uno de ellos astronómico, y una antena  parabólica, con lo que según me dijo esperaba captar imágenes y sonidos, “procedentes  del espacio, en donde algún cuerpo celeste, actuando  de espejo o pantalla, los hubiese reflejado, reenviándolos hasta nosotros, días, meses o incluso años  después de haberse producido, y que mediante un simple amplificador  podríamos  percibir”.
 -Bastará- me decía-  estar a una distancia muy grande, para que los estímulos sonoros lleguen hasta nosotros con el suficiente retraso,  para así poder oír lo que se dijo en el pasado.
Me aseguró que mantenía permanente contacto,  por video conferencia, con su intimo amigo Rubén, compañero de estudios y numero uno en su promoción. El Prof. Rubén Bahamonde, que era Catedrático, había dejado la docencia para dedicarse exclusivamente a la investigación. Había sido designado Presidente de la Sociedad Geográfica Ibero-Americana Francisco Hernández, con sede en Almería, donde había instalado un  modernísimo equipo, en el Pico María de unos 2000 m. de altura. Contaba con  avanzados sistemas  de radiotelescopios y un complejo informático, que les permitía recibir y transmitir ondas electromagnéticas, para estudiar la Tierra y el espacio, en estrecho contacto con equipos de investigación de todo el mundo.
 Aunque en aquel momento, no pudo comunicarse con el Prof. Bahamonde, me aseguró ser su mas estrecho colaborador, con el que intercambiaba diariamente información, y asegurarme,  con estas palabras:-“estamos próximos a lograr, no solo la recepción de imágenes del pasado, reflejadas en determinados cuerpos celestes, sino a percibir el lenguaje con la suficiente claridad, de modo que podamos enterarnos, de todo lo ocurrido en otros tiempos, - para continuar; -de tal manera, que en cuanto conseguimos amplificar las ondas reflejadas en los cuerpo celestes, localizados a decenas o centenares de años luz,  o en satélites artificiales instalados a tal efecto, podremos oír y ver lo que ocurrió hace días, años o siglos, de un modo parecido, a como ahora  estamos recibiendo imágenes muy lejanas, de lo que ocurrió a estrellas o planetas hace millones de años, y que en la actualidad algunas de ellas ya no existirán.
Además, por otra línea de investigación,  “estamos” tratando de conseguir, que los sonidos se mantengan circulando, durante años, en torno a La Tierra, por un corredor o pasillo espacial, a lo largo del  tiempo, y así tener la posibilidad de que accedan a ellos, en el futuro; rescatando a voluntad, aquellos sonidos antiguos, que se  quisieran percibir.  
Estoy convencido- me decia,- que lograremos adecuar ese pasillo espacial, a una altura de unos 10.000 Kms, en la Exosfera,  que  mantendría  a los sonidos girando en una  trayectoria circular, que  controlaríamos aprovechando la fuerza de la gravedad atractiva,  en equilibrio con la energía oscura expansiva.
 Ya hemos logrado -decía en primera persona, aunque en plural, - mantener los estímulos sonoros circulando en esa trayectoria, hasta un millón de veces, de tal modo que podemos conservar las voces archivados, pero solo durante un año.  Quizá se deba, a que a los 365 días, al reiniciar la Tierra la siguiente orbita elíptica alrededor del Sol, se nos debe de estar  distorsionando el pasillo espacial, aunque lo estamos tratando resolver, para que no se  pierdan los sonidos almacenados.
Otro problema pensaba yo, es que :-¿si la luz y el sonido  van a distinta velocidad, nos llegaran separados?.
  -Por supuesto, pero eso no deja de  ser un  problema menor. La dificultad solo está, en recibir  con claridad las imágenes y los sonidos, pues una vez conseguido, lo que me planteas, seria simplemente el problema de sincronizar los estímulos sonoros y los luminosos, para percibirlos simultáneamente.
Había quedado  impresionado con las fascinantes teorías de Gumersindo, sobre la posibilidad, de que cualquier día, no muy lejano, pudiésemos llegar a ver y oír el pasado, y si me apuran hasta viajar al futuro.
 De camino a casa, entre de nuevo en mi realidad, para disfrutar de algo tangible, el maravilloso paisaje de la Ria de Villanueva, que eso si, tenia a mi  alcance.  

                                                                                    JOTAPE


jueves, 7 de junio de 2012

XVI- Telescopio al Pasado . (TRILOGIA : I )


 Trilogia  (I)      
                  
                             XVI

           telescópio  AL  Pasado


            

                                  A MI HIJO,  con profundo agradecimiento por haberme hecho recordar los fantasticos cuentos del abuelo. 

Como todos los lunes, me encontré a primera hora de la tarde con D. Gumersindo, que estaba esperandome en la puerta de la Botica, para que le conmentase las ultimas novedades del fin de semana. 
 Sin  embargo, ninguno de los cotilleos que pretendí contarle mereció su interés.     Siempre suele mostrar mucha su curiosidad, pero solo cuando ocurre algo  verdaderamente fuera de lo ordinario, presta atención a mis relatos.
Le dije que el domingo habia estado en la verbena, hasta la madrugada , y que los amigos me habian acercado en su coche hasta mi casa, pero  debia de estar tan cansado  que incomprensiblemente, antes de llegar, me  quedé profundamente dormido.
Inmediatamente cambiamos de tema,  y empezamos a hablar de lo que nos resulta, a ambos, más interesante: “lo inverosímil, nuestras fantasías”.
Por eso se sintió muy satisfecho,  en cuanto  le pregunté- ¿como es posible, que cuando vemos alguna estrella muy lejana, esa luz que percibimos se pudo haber producido hace mucho tiempo?.
-Eso es muy sencillo. Si bien la luz de las estrellas, viaje a muchísima velocidad, tarda un tiempo en cubrir la distancia que nos separe de ellas, de tal modo que cuando llega  a nosotros puede hacer  días, meses o incluso centenares o miles de años,  que se ha emitido, y aunque la estemos considerando como algo actual, es  posible que en el instante que la estamos percibiendo, la estrella que la proyectó ya no exista, y haya desaparecido.
En ese momento llegó D. Manuel, del café, acompañado de dos contertulios. La existencia de público, dio más ánimos a Sindo, que algo  acalorado, empezó a desarrollar con apasionamiento algunas de sus ideas.
 -Le estaba comentando a Moncho, -continuó diciendo- las posibilidades que nos ofrece la transmisión de la luz.  Le decía, que la luz, aunque parezca que nos llega instantáneamente, tiene cierta velocidad y tarda un tiempo en llegar hasta nosotros. Por eso,  aprovechando ese retraso, podríamos percibir escenas, que hace muchos años se desarrollaron  en La Tierra. Bastaría con que estas se hubieran reflejado en una espejo, situado lo suficientemente lejos para que una vez reflejadas tardasen tanto, en regresar  hasta nosotros, como para que ahora, desde nuestro presente las pudiéramos estar contemplando, cuando se estaban produciendo.
-¿De que espejo nos hablas? -pregunta Genaro.
-Ese espejo, podrá ser cualquiera de los  millones de cuerpo de celeste, con capacidad reflectora, que existen en el espacio.  Os puedo asegurar, que esta muy avanzada la búsqueda de superficies reflectantes suficientemente alejadas, a las que indudablemente han llegado las imágenes de la Tierra.
 Mucho antes de lo que pensáis, podremos ver acontecimientos como el destello de las dos bombas atómicas sobre  Japón en el año 1945, que se han reflejado en la superficie de cuerpos celestes,  situados a  una distancia de 40 años luz, y que unos 70 años después, estamos a punto de percibir su reflexión, permitiéndonos llegar a observar la realidad de aquellos terribles sucesos.
 Así mismo, en cuanto consigamos recibir  reflejos de cuerpos celestes más lejanos, podremos conocer la historia completa de nuestro planeta.
 -Entonces ¿podríamos llegar a ver el descubrimiento de America?- le pregunto.
-Por supuesto- se apresuro a confirmar Sindo,- además en este momento, dispongo de datos facilitados por prestigiosos científicos, que ya tienen muy avanzadas sus investigaciones, y que en otra ocasiones os detallaré, hasta donde me han  informado.  
-Estoy enterado de que se han encontrado muchos planetas extrasolares, entre los que destaca el HAT-P-7b a una distancia de  1000 años luz, el Kepler-16b a unos 200 años o el Tau Boötis-b a 50 años, que podrán llegar a servir de espejos reflectores, aprovechando la concavidad de los  gigantes cráteres, que algunos de ellos poseen, provocados por el impacto de gigantescos meteoritos.
De ese modo, podremos llegar a ver reflejados en las pantallas de nuestros telescopios, todos los sucesos ocurridos en el pasado.
-Había quedado encantado de las explicaciones de Gumersindo,- pensaba Moncho- en la posibilidad, de que en un plazo relativamente corto, se pudiera llegar a ver el pasado de La Tierra, gracias a haberse reflejado en los astros, la luz de sus imágenes, hace decenas o miles de años.
Además -añadia- no será difícil instalar “satélites espejo”, como se ha hecho con radiotelescopios, satélites, sondas y estaciones  espaciales, situados a distancias precisas, para lograr visualizar  determinados hechos.
 Ajustando distancia y velocidad se podrán  escoger aquellas escenas, que hace  años se hubiesen producido en la tierra, logrando contemplar como sucedieron en el momento que se estaban desarrollando.
-Entonces, ¿de ese modo podremos prevenir y evitar las grandes catástrofes, como explosiones incendios, tsunamis,  etc.? - sugiere D. Camilo.
-No, eso no; por supuesto que no, –se apresura a decir Sindo, ‑ nosotros podremos ser espectadores del pasado, pero no estaremos allí para actuar sobre lo sucedido, solo visualizaremos pasivamente, lo que ya ha ocurrido, pero sin poder evitarlo, ni modificarlo.
 -De todas formas, será maravilloso lograr ver la historia sobre una pantalla, en lugar de  tener que estudiarla en un libro—comenta Moncho.
-Por supuesto,  y con toda realidad.
-¡Hasta mañana!.
 Mas de uno va a dormir muy poco esta noche, meditando sobre las fantásticas “realidades”, con que nos ilustró Gumersindo;  que lleva muchos años en  el  pueblo, sin haber necesitado volver a pasar por el Sanatorio psiquiátrico.
                                                     
                                                         JOTAPE