jueves, 25 de octubre de 2012

XX.-Incursión a Marte-. ( Capitulo 2º)






                                        Xx 
                  
                        Incursión a  mÁrte 

                  (Capitulo 2º)

        Un mes después, tras las entrevistas y reconocimientos  pertinentes, D. Gumersindo Valdés fue aceptado para comenzar su formación y  poder llegar a realizar las primeras observaciones astronómicas.
         En Diciembre, iniciaría el curso  de preparación en las instalaciones del Centro de Investigación, de la Sociedad Geográfica Hispano-Americana Francisco Hernández de Toledo, en las inmediaciones del Pico María en Almería.     
      -¿Por que  instalaron en Almería un Observatorio astronómico?- le pregunto.
       -No lo se muy bien; pero hace  unos siete años cuando  el Prof. Rubén Bahamonde renunció a la docencia en su cátedra, para dedicarse a la investigación, busco un lugar tranquilo con poca contaminación lumínica para montar su Observatorio,  y entre varias opciones que barajó se decidió por Almería.  Quizá también lo hizo por su proximidad al mar, que  siempre le atrajo, desde aquellos veranos de vacaciones en Galicia. Éramos entonces un  magnifico grupo de jóvenes que pescábamos, navegábamos, buceábamos, explorábamos castros,  coleccionábamos insectos, o fabricábamos explosivos con los restos de los cohetes de las fiestas del pueblo y las pastillas de clorato, que “carraspeando” conseguíamos en la Farmacia  de D. Juan,- explica  Sindo.
     Comenzó la instalación con un pequeño telescopio de transito meridiano y un simple ordenador para procesar los  datos;entonces hubo de limitarse a observar y estudiar los cuerpos celestes más próximos. 
    Así centró  su atención en nuestro vecino Marte, sospechando que habría tenido una evolución parecida a la que algún día seguiría  la Tierra. 
    Sus minuciosos estudios sobre los asteroides capturados por la gravedad de la Tierra, como el YN107 y el GU9, así como sus trabajos sobre los satélites de Marte: Fobos y Deimos, y  el análisis de los Asteroides troyanos en  los puntos de Lagrange, no tardaron en ser valorados en otros países. Interesados por sus investigaciones pronto incluyeron su modesto Observatorio en la Red Astronómica Internacional.
    Gracias a ello, tuvo la posibilidad de contar con nuevas ayudas, que le permitieron  modernizar su instalación y adquirir un magnifico Radiotelescopio.
    Mientras que con su primitivo telescopio, solo podía recibir los estímulos producidos por las ondas de luz, con el Radiotelescopio y su gran antena parabólica, estuvo ya en condiciones de captar las ondas de radiofrecuencia del espectro electromagnético y ampliar su capacidad de observación del Universo; lo que le abrió las puertas a  investigaciones mas complejas y de cuerpo celestas mas distantes.
    Tuvo ocasión de atraer y  formar un buen equipo de jóvenes investigadores, lo que le permitió entrar a formar parte de los programas internacionales mas complejos de observación y análisis del firmamento y a recibir información permanente de los telescopios espaciales, en orbita alrededor de la tierra, como el Hubble (HST).
   Con  todos estos avances, el Centro de Observación y Estudio Francisco Hernández de Toledo, había llegado a  alcanzar categoría  internacional, gracias al tesón y bien hacer, del excelente grupo  científico reunido.
     El haber sido incluido en el programa, le iba permitir al D. Gumersindo Valdés conocer un gran Equipo de investigación y  tener la posibilidad de llegar a observar alguna parte del Universo  planetario y concretamente a Marte, que desde  siempre tanto interés le había despertado.
     Ignoraba que gracias al progreso alcanzado por la tecnología,  iba a lograr mucho más que una  simple observación, ya que con las últimas investigaciones  se pretendía llegar a conocer, no solo el presente, sino la historia del planeta rojo.
     Como si de una exploración se tratase, se intentaría resucitar en una experiencia integral, todo el realismo de un viaje, pudiendo de algún modo, conseguir “revivir” el pasado de Marte.
    El Centro de investigación contaba con grandes instalaciones de Laboratorios, Biblioteca, Despachos, Áreas de investigación, Servicios de mantenimiento y Planetario, para  culminar en lo mas sofisticado y fantástico:”El Túnel del Tiempo”. Estaba constituido por la Sala de Dirección y el Modulo de Observación, que disponía de ocho Cabinas de aislamiento, de planta circular con cúpulas semiesféricas, en donde los “visionautas”, acomodados en  confortables butacas, deberían de permanecer unas 6 u 8 horas, para  cada observación. Controlados desde la inmediata Sala de Dirección, (El Puente de mando), dos gigantescas pantallas murales,  permitían seguir al detalle todas las incidencias de la observación y dirigir toda la exploración. Astrónomos, ingenieros, médicos y diversos especialistas controlaban, por un lado todos los resultados y por otro el estado de los visionautas, para que se sintiesen sumergidos en la exploración, “viviendo la realidad de un viaje”.
    Al Dr. Valdés  le habían asignado de 16 de Diciembre, para realizar la primera observación.
    Nos despedimos emocionados, con el compromiso de que nos encontraríamos a su regreso.
    Por fin, llegó  y pasó el día señalado; pero no recibí noticias. 
    Albergaba la esperanza de que en 10 o 15 días, se pondría en contacto conmigo. Contaba los días con impaciencia, tachándolos en el calendario, como un prisionero que esperase la luz de su liberación; pero la comunicación no llegaba. Transcurrió un mes y luego dos.  En ningún periódico se decía nada, de ningún descubrimiento o exploración. Como siempre, solo se hablaba de futbol, política y corrupción; la ciencia no parecía  interesar.  Además se trata de programas semisecretos, rondando lo fantastico o la ciencia ficción, que seguramente no se querrían  divulgar.
    Acabando Febrero recibí el esperado mensaje de D. Gumersindo. Decía que se encontraba muy bien;  regresaba y me citaba para el próximo sábado en su casa. Tenía muchas cosas que contarme.
    Fue muy emocionante el encuentro. Nos abrazamos con profundo afecto. Lo encontraba cambiado.    Estaba mucho mas delgado y se le veía con deseos de hablar y contármelo todo; pero parecía que media sus palabras, con una parsimonia que no le era habitual, como si tuviese la menta ofuscada; seguramente la tenía bloqueada con tanta información, que querría ir desgranado poco a poco, para relatarme su experiencia, de la forma mas ordenada posible.
   Empezó por explicarme, que la víspera al día de la observación, trató de relajarse y dormir   profundamente, para estar en las mejores condiciones. Aquella mañana  no tuvieron  que despertarlo, y se sintió despejado y dispuesto para iniciar todo el “ritual”, que tantas veces había ensayado, en los días de preparación.
   -Llegué a la cabina del modulo de observación acompañado del equipo de técnicos e instructores. Me ayudaron a enfundarme en la indumentaria de “supervivencia”:era un fino traje, casi imperceptible, que resultaba muy  confortable, confeccionado con modernos polímeros sintéticos, y dotado de infinidad de senso-estimuladores,  incrustados en el  tejido,  necesarios para  poder controlar el funcionalismo corporal y las constantes biológicas del organismo, y así poder suministrar los alimentos e incluso los  medicamentos  que pudiera necesitar, en forma de aerosoles. Todos aquellos sensores  servían ademas, para transmitir al observador, no solo   las imágenes y sonidos, procedentes del lugar que estuviese “explorando”, sino también: olores, sabores y todo tipo de estímulos sesorio-perceptívos a través de su piel, que le permitirían percibir y sentir  en su cuerpo, con  total nitidez, todo lo que estaba ocurriendo,  como si de una realidad presente se tratase, y viviese en tiempo real, ese pasado que estaba observando.
   -Tuvo que ser extraordinario lo que me cuentas; parece de ciencia ficción,- le interrumpí.
   -Realmente era tan perfecta la preparación, y ha progresado tanto la tecnología,  que me sentí, a lo largo de toda la observación, como si efectivamente hubiera sido “transportado al pasado”.  Llegando a observar y vivir como presente, todo lo ocurrido en  Marte, hace unos 500 millones de años,  cuando en la Era geológica Amazónica,  el  planeta Marte tenía más de 3000 millones de años de existencia, y un clima parecido al que actualmente disfrutamos en la Tierra. 
    Estaba tan deseoso de contarme  aquella experiencia, que dejó para otro momento las explicaciones tecnológicas, e incluso otras características del Centro de Observación, poder centrarse en lo extraordinario que había sido, todo lo que había llegado a conocer en nuestro vecino planeta.
   Como sabes, fue el día 16 de Diciembre, cuando de madrugada, aun en  penumbra, una vez situado en el modulo de observación, la cúpula se fue iluminando lentamente, para aparecer, como en un planetario, la bóveda celeste.
 Pronto pude identificar el planeta rojo, al que parecía irme aproximando, hasta apreciarlo con total nitidez y detalle.
 Desde el modulo de Dirección, dirigían mi observación  hacia la zona meridional, alejándome del hemisferio  norte, y su extensa y profunda llanura, sin poder por ello, llegar a observar, en esta ocasión, el complejo volcánico Tharsis, ni el impresionante monte Olimpo. Me aproximaban hacia una altiplanicie del sur, entre cráteres parecidos a los de la Luna.

    Iluminado por un sol mortecino y lejano, pude divisar una red de intrincados canales. A lo lejos, en todo lo que abarcaba la vista, había infinidad montículos, unos redondeados, pero otros mas elevados de cumbres aguzadas, que se elevaban hacia el cielo. Ni una señal de movimiento, ni de vida. A mi izquierda, destacaba una profunda y ancha hondonada, en la que serpenteaba lo que pudiera ser un cauce fluvial, semioculto tras la feraz vegetación de sus orillas. Al fondo, destacaba la cúspide truncada de una montaña volcánica, que ocasionalmente desprendía  explosivas nubes de  un humo grisáceo. Era lo único que interrumpía el silencio y vacío que allí había.
No puedo ocultarte que, en  mi aparente soledad, empecé a sentir una sensación de abandonado, llegando por   momentos a invadirme una angustia casi aterradora, como si fuese llegar a ser victima de los misterios que pudiera encerrar aquel nuevo mundo.


                                                                            (Continuarán los Capítulos 3º y 4º)

domingo, 23 de septiembre de 2012

XX- Incursión a Marte. (Capitulo 1º)

       
10 AÑOS DESPUES                 

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              Incursión a  márte 
                 (Capitulo 1º)

        

        
      Lo que diez años atrás pudiera parecer pura  fantasía, llegó a ser una realidad  mucho antes de lo esperado.
     Quizá fueron las guerras, siempre asolando algún lugar de la Tierra, las que estimulando el ingenio del Mal favorecieron  un extraordinario progreso de las comunicaciones. 
Se había avanzado mucho en el conocimiento de la cuarta dimensión, y la  ciencia había experimentado un desarrollo sorprendente e inimaginable.
 Fue entonces, cuando Gumersindo  empezó a hablar de la posibilidad de llegar a visitar el pasado y el futuro, penetrando en una especia de Túnel del Tiempo.
Aunque no me había resultado difícil admitir que se pudiera ver el pasado con medios físicos de reflexión o incluso de escuchar lo que se dijo hace años, la pretensión de observar el futuro me parecía pura  fantasía.
-No logró entender, como  tratas de convencerme de que por medios naturales se pueda llegar a observar algo, que todavía no se ha producido.
-No es tan complicado, solo hace falta que uses un poco la imaginación - me replica Sindo.-Como ya te he dicho en alguna ocasión, al describir cualquier  objeto, no basta con definirlo en tres dimensiones: alto, largo y ancho; para  situarlo en el espacio, hay que  considerarlo en ese momento, "en el tiempo", en otra dimensión: la temporal, que cambia continuamente.
 Repetiré, como te dije otra vez, que cualquier cosa, por ejemplo un simple helado varía en poco  tiempo; no es lo mismo en este instante, que una hora después, en que ya se lo habrá comido el niño o  deshecho, convertido en agua, leche y vainilla.
   Por eso al observar o describir algo con precisión, habrá que considerar su lugar en el tiempo, para conocer su realidad actual.      Esa cuarta dimensión, la temporal, podríamos representarla  longitudinalmente, de tal modo, que desde nuestro punto de observación, tendrá: un antes y un después.
 Aceptando, como se ha demostrado, que la velocidad de luz representa el límite de la velocidad del tiempo, bastaría que con un sofisticado acelerador de partículas, consiguiésemos adelantarnos en el tiempo, para observar lo ocurrido en el futuro, o volviéndolo atrás, “vivir”  lo sucedido  en el pasado.  
Así, muchos investigadores están seguros, como yo, de que a no tardar se podrá llegar a revivir la historia de la humanidad y  de los planetas de nuestro entorno.
-Seria maravilloso conocer de ese modo la historia universal- opina Ramón.
-No hay duda, que algún día no muy lejano  se podrá llegar a ello.
 Hoy sabemos, que cuando La Tierra aun estaba incandescente por su proximidad al Sol, Marte ya se había empezado a enfriar pasando por etapas de moderada temperatura, y se encontraba en unas condiciones parecidas a las que actualmente tenemos nosotros, con agua, dióxido de carbono y oxigeno, producido tras surgir los primitivos vegetales.
 A partir de la energía se habría  generado la  materia mineral mas simple, que en lentísimo crecimiento, como las estalactitas, se desarrolló y diversificó; mucho después surgieron los  priones que se multiplicarian por replicación, luego las células se reprodujeron por duplicación o gemación, mas tarde los vegetales y luego los mas complejos animales en larga y lenta evolución y desarrollo, hasta que por alguna razón que desconocemas, se habria producido un fase final de deterioro, hasta la aparente  extinción de la vida animal marciana, en la que parece encontrarse en la actualidad.
Por eso, conociendo la evolución de Marte, podríamos saber cual ha de ser la que tendrá la Tierra.
Si yo estaba ilusionado, con la posibilidad de que se pudiese llegar a conocer otros mundos, Gumersindo Valdés estaba seguro de alcanzarlo en un futuro próximo.
    Qué sabia?. ¿Qué me ocultaba?...
               
Por fin una noche, ya tarde, se acercó a mi casa para  directa y personalmente  sorprenderme con la gran noticia: Gracias a la estrecha relación que mantenía con el Profesor Bahamonde, había  conseguido  ser  seleccionado para acudir a reconocimiento, como  paso previo para  entra en un programa secreto de observación   astronómica,   que quiza le permitiese poder llegar a conocer  la verdadera historia de Marte.                                    

          (Continuarán los Capítulos 2º,3º y 4º)     

  

martes, 18 de septiembre de 2012

XIX- Boda en la Tribu.

                                   XIX

                      BODA EN LA  TRIBU

                                  

                          


        

     Había pasado cerca de un mes desde que Ramón saliera del Hospital. Se lamentaba de que D. Manuel no lo quisiera ver por la Farmacia. Era  porque una vez allí, pretendía trabajar en el Laboratorio de la Rebotica, aunque todos le insistían que debía de descansar, para recuperarse por completo.  
Ahora tenía tiempo para recorrer todas las tertulias de Villanueva. Nunca dejaba de visitar la Zapatería de Evaristo, en donde siempre era muy bien recibido.
-Boos días, Monchiño. Dentro de pouco vas a ter que volver a traballar. Has mellorado moito,  e cada dia que pasa pareces estar mais nervioso; sei que tes necesidad de estar  entr´os frascos d´a Botica, facendo xarabes, pildoras e supositorios.
Evaristo, cuando quería expresarse con gran afecto, gustaba de usar el lenguaje gallego de su esposa, que sentía como el más entrañable.
 Llega Dª Antonia, que viene a recoger los zapatos, para tenerlos a punto el día de la boda de su sobrino.
-Buenos días Evaristo. ¿Se habrán enterado de que se casa mi sobrino, el hijo de mi hermano.
-Por supuesto Dª Antonia. Nadia habla de otra cosa en el pueblo, todo el mundo está enterado de la noticia; de que él es ingeniero y se casa con una chica arquitecto. Ya ve, para que luzcan ese día, le he dejado los zapatos como nuevos, limpios y brillantes. No quería que quedara descontenta de mi servicio, sabiendo que tendrá que ir muy elegante a la ceremonia.
-No lo crea, porque hoy día estos jóvenes son muy raros. Dicen que la  boda es cosa de ellos,   y que la van a celebrar con sus amigos. Así que la organizaron, a su modo.
-Como debe de ser -comenta Ricardo -¿porque van a intervenir los padres?.
 Casi todos opinan lo mismo. Por eso la voz  unánime, es de que el matrimonio es cosa de los novios  y deben de celebrarlo, (o no) como mejor les parezca.
-Eran otros tiempos en que los padres decidían y los novios, sobre todo la novia, prácticamente no intervenían.
-Mucho antes era aun peor, -comenta Antonio     -porque a la mujer no se la consideraba. Incluso en   algunos lugares,  para darle valor a la novia había que “aderezarla”, con una dote, que podría ser desde dinero o propiedades, hasta un rebaño de ovejas o una pareja de camellos.
 -Por fin las cosas han cambiado para bien, aunque solo sea en Occidente, y en la actualidad la boda es de los que se casan.
-Efectivamente, hoy día, “la boda es cosa de ellos”. ¡Pero no al cien por cien! - enfatiza  Evaristo,  dispuesto a  abrir la polémica.
¿Como dices? ¿En que estas pensando?,-interviene Ricardo.
 -Quiero significar, que para mí la boda no es solo cosa de ellos. Tiene un significado muchísimo mucho mas profundo, que no se puede banalizar.
 El matrimonio tiene un componente biológico  e histórico, que es esencial y le imprime carácter.  Por eso, nada mejor que os lo cuente como un cuento de una tribu.
 -¡Hay Evaristo!, que cosas mas raras me dices, con eso de la tribu o los indígenas -comenta Dª. Antonia –me parece que no te voy a entender.
-No va a ser así. Si se lo relato, como “en  una parábola”, estoy seguro de que le va a gustar, aunque no me den todos la razón: Érase una vez una  tribu, que para su seguridad, mantenía agrupadas sus familias en un poblado, situado estratégicamente, para defenderse y ayudarse.
Los jóvenes tenían un comportamiento, mas o menos libre, sin responsabilidades, hasta que les llegara el momento de constituirse como pareja  estable dentro de la comunidad,  con vistas a la procreación, “que solo eso es el matrimonio”, ya que la satisfacción o placer del casamiento, se puede conseguir y seguramente ya lo habrían alcanzado, sin necesidad de casarse.
Llegado el  momento, del matrimonio deseado o impuesto, alguien representativo, sin duda los padres, comunicarían  la incorporación de una nueva pareja a la tribu y su desvinculación de la vieja familia. Requerirían la aceptación del grupo tribal, que apoyaría el establecimiento de una nueva familia. Como signo de aprobación, obsequiarían y ayudarían a los recién incorporados. La nueva situación seria ratificada, con alguna ceremonia festiva, dado que el incremento de los futuros miembros  de la tribu, con la procreación, proporcionaría a la misma su fortalecimiento y el poderío general de todo del poblado.
-De todas formas, ¿no se porque tanta complicación? -interpela Fernando -si hoy día en los tiempos que corremos, el matrimonio es cada vez mas, cosa de ellos.
-Pues tanta complicación, como tu dices, es porque el matrimonio es mucho mas de lo que crees, muchísimo mas…………,- interviene Gumersindo- y es porque debes de considerar, que el matrimonio, la reproducción, no es solo cuestión de ellos, ya que es esencial, para que se conserve nuestra  especie sobre la Tierra. Además hemos de  tener en cuenta, que los seres humanos nacemos totalmente inválidos, y por muchas vueltas que le deis, desde la concepción hasta los 6 años, (por poner una fecha), no seriamos capaces de sobrevivir por nosotros mismos, si no tuviésemos la ayuda de nuestros progenitores, las madres en primer lugar y los padres también. Sin sus atenciones la especie humana se extinguiría en una generación, sin necesidad de bombas, epidemias o meteoritos. Muchos peces, ofidios, arañas o insectos salen del huevo con capacidad de  sobrevivir por si mismos. Los mamíferos en general, y sobre todo los hombres, solo sobrevivimos gracias a los cuidados  de nuestros padres.
 Efectivamente -interviene D. Felix- la especie humana mantiene su existencia sobre La Tierra, como cualquier mamífero, por la fecundación, por las fusión de los gametos, para estructurar un cigoto o huevo, que inmediatamente adquiere autonomía fisiológica, evolucionando hacia una morulo, blastula y gastrula, que tras nueve meses, culminará con el parto de un ser humano, pero que en el caso particular de nuestra especie, no se vale por si mismo.
Por eso los padres, por instinto, como cualquier animal, sienten la necesidad biológica de proteger a los hijos, que la pareja ha engendrado.
Pero, ¿que  tiene que ver eso, con que hoy día los chavales se quieran casarse a su modo?
- Eso es -enfatiza  Gumersindo,- porque el matrimonio es ademas, mucho mas que un contrato bilateral; ”no es cosa de dos”. Cuanto menos es un contrato a tres bandas, en el que alguien, como la comunidad, ha de tener prevista la protección de esa parte, invisible, pero esencial, que debe de surgir del enlace matrimonial, ya que de otra forma, como alguien ha apuntado, la unión  será cualquier otra cosa, pero no un matrimonio.
Por eso la Autoridad tiene que estar presente en todo acto conyugal, no solo para ratificar el mismo, sino sobre todo, para responsabilizar a las parejas del compromiso inalienable que adquieren para con los seres, que biológicamente deben de nacer de esas uniones, a los que  obligatoriamente han de cuidar, proteger y educar, impidiéndoles así que en el futuro  pudieran pretender anteponer  intereses egoístas al bienestar de los hijos.
-Por eso,- interviene D. Nicandro, intuyendo la posibilidad de ”sacar tajada” - el matrimonio debiera de ser un contrato  a tres bandas, en que la autoridad proteja los derechos  de los contrayentes y al tiempo, de forma inequívoca, los de los hijos  que  van a nacer...., y aun diria mas :siendo el matrimonio un contrato a tres bandas, y los hijos la parte mas desprotegida, ha de ser la autoridad la que asigneel hogar conyugal a ellos, y no a cualquiera de las otras dos partes. De tal modo que sean los hijos, quienes sin abandonar el hogar conyugal, reciban daria, mensual, o anualmente a "su u sus" tutores, para que los cuiden, atiendan y protejan, sin tener que andar paseando, de casa en casa, como el marrano de La Alberca.                                    
-Ya voy entendiendo sus puntos de vista, y en cierto modo empiezo a estar de acuerdo, - dice Moncho -aunque lo moderno sea otra cosa, no sería tan malo anunciar, proclamar, participar, invitar y  celebrar: compromiso y matrimonio, pues  no es solo un contrato bilateral sino que es un contrato a tres bandas, un acto con gran  repercusión social, pero sobre todo, para perpetuar la especia humana, cuidando de los hijos.
 Todo eso no puede impedir que, por otra parte, antes o después, los recién casados decidan y realicen todas las celebraciones que deseen.
  D. Antonia, que solo prestó atención a lo que le mas le interesaba, se despidió satisfecha, segura que dentro de un año, tendría que volver a pedirle a Evaristo, que le pusiera a punto los zapatos, para el bautizo de su primer sobrino-nieto.                 

                               JOTAPE

                                 

miércoles, 18 de julio de 2012

XVIII-La Observación del Futuro.(TRILOGIA:III)


TRILOGIA  (III)

                                           XVIII

                  LA OBSERVACION DEL  futuro
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                            LA CUARTA DIMENSION

  

No  podía dejar de pensar en todo lo que me había visto en la casa de Gumersindo, y  sobre la posibilidad llegar a revivir el pasado, con Radio-antenas, Espejos y Telescopios, que  nos permitirían contemplar los hechos acaecidos hace meses o años.
Obsesionado con esas informaciones, me fui la tarde del domingo, a mi retiro de la Rebotica esperando encontrar en el   alguna explicación.
 Eran las cuatro de la tarde, D. Manuel estaría descansando. Aunque me oyese, no bajaría  a interrumpirme, pues sabia que algunas veces los días festivos me refugiaba allí, para estudiar, leer u oír música, con tranquilidad.
Aquel día, en silencio, me senté frente a nuestro espejo, concentrado en mis pensamientos.
No se el tiempo que habría transcurrido,  cuando en la penumbra de la Rebotica, me sorprendió una luz blanca, saliendo del espejo  que se transformo en un Arco iris con los colores del espectro, que pronto se difuminó, para convertirse en miles de brillantes burbujas de distintos tamaño y brillantes colores, que  giraban a mi alrededor.
   Me sentía transportado a  un fantástico mundo. Imagine que podría tratarse de los habitantes, de los planetas de la estrella Gliese, que en otras ocasiones se habían puesto en contacto con nosotros, a través del espejo “mágico” de la Rebotica.
    Para mi sorpresa, me hicieron entender que estaban enterados de las informaciones de Gumersindo. Por eso, empezaron a hablar de lo que me intrigaba: mi deseo  de conocer  la evolución de nuestra civilización.
    Me dijeron que no estaría muy lejos, el día en que desde La Tierra pudiésemos observar nuestro pasado, dado que las investigaciones que se estaban realizando con los  telescopios, sondas, radio-antenas, etc., estaban muy avanzadas y bien encaminadas. Esto sirvió para hacerme  pensar,  que muchas de las  fantásticas teorías de Gumersindo, podrían llegar a  ser una realidad en poco tiempo.
 Por eso, quise aprovechar la ocasión, para plantearles otra  de mis inquietudes, quizá la más ambiciosa: “el viaje al futuro”. Llegar a disponer de una maquina del tiempo para  conocer el “por venir”.
    -Realmente, en la actualidad,- me aclararon-  , eso seria para  los terrícolas una aventura inalcanzable, teniendo en cuenta el limitado desarrollo científico y tecnológico que habéis logrado.
   Antes vuestros investigadores, tendrán que cambiar muchos de los conceptos, que  hoy en La Tierra os parecen incuestionables.
 El camino  empezaría,  por que antes reconsideraseis el concepto de tres dimensiones,  para agregar el de cuarta dimensión, de la que ya  se viene hablando.
   Habitualmente, en la descripción de cualquier objeto, os conformabais con identificarlo por tres dimensiones espaciales,  lo que resulta demasiado  elemental, y si me apuras te diré que falso.
  No es suficiente considerar los objetos por su longitud, anchura y altura, sin tomar en consideración, el momento en que se describen, es decir su cuarta dimensión: la temporal.
    La dimensión temporal, cambiante en cada instante, es indispensable para definir las características de cualquier objeto.
 - Me resulta difícil de entender eso de la cuarta dimensión, que yo no veo nada claro – se atreve a opinar Ramón.
- Tampoco a mi me va a resultar fácil explicártelo; aunque a modo de ejemplo te diría, que es como si para describir un helado, lo definiese solo por las tres dimensiones, eso seguramente  estaría muy bien a la una y media, pero a las dos, ya no hay helado.
-¿Será porque me lo he comido?.
-Exactamente,  ya has considerado la   cuarta dimensión, la dimensión temporal, al estimar que una hora después te lo habrás comido, o la realidad del helado habrá desaparecido, convertido en una mancha de agua y leche, con algo de vainilla. 
Estimando el curso del tiempo, como la cuarta dimensión, lo podríamos representar, en una disposición longitudinal, con un antes y un después,  y un punto cero en el que estamos.
Hasta ahora, considerabais  que el tiempo se mueve a una velocidad  máxima pero limitada, que es la velocidad de la luz; sin embargo, si esta  velocidad se lograse superar, con los aceleradores  de partículas,  se conseguiría  hacer que nuestro  tiempo  discurriese a mayor velocidad que la luz, lo que nos permitirá adelantarnos a él, para poder observar  los acontecimientos del futuro.
Además, algún día esos  gigantescos aceleradores, lo mismo que os ocurrió con las viejas computadoras de varias toneladas, pasaran a tener el tamaño de  un teléfono móvil o  una calculadora de bolsillo. Entonces será cuando la tecnología permitirá, que podríais examinar,  todo lo que ocurrió antes y después de este presente.
 Representando esa cuarta dimensión temporal como una línea, que vista desde el  punto medio de observación en que nos encontramos, tendrá un antes y un después,  acelerando o retrasando la velocidad del tiempo,  podremos  observar lo que  “ocurrió” en el futuro, y lo mismo  en el   pasado.
  Así, gracias a esos avances tecnológicos, se podrá llegar a adelantar  o retrasar  el reloj del tiempo, para “vivir”: el futuro de nuestra Tierra de otros mundos en el espacio y su pasado.
-¿De ese modo tendremos la posibilidad de ayudar a la humanidad, interviniendo para modificando el futuro, y así evitar las  grandes catástrofes y cataclismos ?-    les sugiero.
 -Por supuesto que no; ya se te ha dicho, que eso de ninguna forma será posible, pues tiene que quedarte claro que, podremos observar los acontecimientos del futuro, que ya se produjeron, “lo que ha ocurrido”. Lo que vemos son hechos consumados, pero que ya se produjeron en ese futuro que solo observamos, y  que por eso, no pueden ser modificados por nadie.
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 Noté un pinchazo en mi brazo izquierdo.
Al abrir los ojos un foco me deslumbraba. Era la luz de un oftalmoscopio, con el que me estaba observando el neurólogo.
A mi lado, pronto identifique los rostros de alguno de mis amigos de la Rebotica, que con aparente zozobra, parecían sonreírme. A mí alrededor veía diversos aparatos, tubos, frascos de suero, y una guapa enfermera que trataba de tranquilizarme.
Se apresuraron a decirme que me encontraba bien, y que me estaba recuperando de un aparatoso accidente de tráfico, sufrido hacia 10 días, al regresar de la primera verbena de Villanueva, cuando de madrugada, me llevaban los compañeros a  casa.
Me dijeron que había estado inconsciente, con un cuadro de “delirium”, durante el cual no dejaba de  hablar.
Todos se congratulaban de mi mejoría, y se alegraban de la favorable evolución que estaba experimentando, tanta que de seguir así, me darían el alta en 24 horas.
Gumersindo, al que no había podido ir a ver a su casa el fin de semana anterior, había pasado varias noches sin dormir, pendiente de mi evolución; pero en cuanto los médicos le garantizaron, que mi recuperación se estaba consolidando, creyó que ya no era necesario, y  sin  hacerse notar, ni decir nada, se marcho a hurtadillas.        
                                                                  
                                     
Aunque este “despertar”, pudiera parecer un lamentable final para unas fabulosas historias, nos atrevemos a pensar, que es tal el avance que está experimentando la investigación, que quizá  debiéramos  considerar, que estos sucesos  fuesen  simplemente  el mejor  prefacio, de unas fantásticas realidades que, mas pronto que tarde, tendremos ocasión de vivir y relataros.  

                              JOTAPE